James Bond apareció en 1953. Ian Fleming lo presentó en Casino Royale: un agente británico nacido literariamente en plena Guerra Fría y destinado a convertirse en uno de los personajes de ficción más reconocibles del siglo XX.
Su nombre debía ser deliberadamente corriente.
Fleming buscaba un nombre poco llamativo para su espía y lo tomó del autor estadounidense de un libro de ornitología que tenía a mano: James Bond.
Fleming conocía el mundo de la inteligencia.
Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en inteligencia naval británica. Ese entorno de operaciones, secretos y rivalidades internacionales alimentó el universo de 007.
Antes del esmoquin cinematográfico fue literatura.
Casino Royale se publicó en abril de 1953. Fleming continuó escribiendo aventuras de Bond prácticamente cada año hasta su muerte.
La Guerra Fría ya estaba escribiendo su propio guion.
Bond nació en una década marcada por espionaje, bloques enfrentados y nuevas tecnologías.
Explorar 1950 →En parte. El ecosistema de secretos y operaciones internacionales era real; la sucesión extraordinaria de misiones y la casi invulnerabilidad de Bond pertenecen a la ficción.