Drácula

Drácula apareció en 1897 en la novela de Bram Stoker. El conde transilvano viaja a Inglaterra y convierte superstición, enfermedad, deseo y miedo a lo desconocido en una de las figuras más influyentes de la literatura de terror.

La novela parece un archivo de pruebas.

Drácula está construida con diarios, cartas, telegramas, recortes y otros documentos. El lector reconstruye la amenaza del conde a partir de múltiples voces.

Stoker no inventó al vampiro.

Las leyendas sobre seres que regresaban de la muerte circulaban en Europa mucho antes de 1897, y otros autores ya habían escrito vampiros literarios. Stoker reunió y transformó ese imaginario en una figura especialmente poderosa.

Vlad III y Drácula no son el mismo personaje.

El nombre de Vlad III, príncipe de Valaquia del siglo XV, suele aparecer asociado a la génesis de Drácula. La novela de Stoker, sin embargo, no es una biografía de Vlad: el conde es una creación ficticia alimentada por distintas fuentes históricas y folclóricas.

NACIÓ EN UN MUNDO REAL · 1897

El terror gótico convivía con trenes, telégrafos y máquinas de escribir.

Drácula nació al final de la era victoriana. La novela enfrenta una criatura asociada a un pasado remoto con personajes que utilizan tecnologías modernas para perseguirla y compartir información.

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¿PODRÍA HABER EXISTIDO?

Un aristócrata violento rodeado de leyendas, sí. Un ser inmortal que se alimenta de sangre, transforma a sus víctimas y desafía las leyes naturales pertenece al folclore y a la ficción. La fuerza de Drácula está precisamente en mezclar ambos mundos.