Mahoma (c. 570–632) fue el fundador del islam y una de las figuras históricas más influyentes. Según la tradición islámica, comenzó a recibir revelaciones en La Meca y reunió una comunidad de creyentes. En 622 emigró a Medina, episodio conocido como la Hégira, y allí surgió una nueva comunidad política y religiosa que transformaría Arabia.
La Hégira es más que un viaje.
La migración de La Meca a Medina en 622 marca un cambio decisivo: la comunidad musulmana dejó de ser únicamente un grupo religioso perseguido y adquirió una estructura social y política propia. Ese año se convirtió después en el punto de partida del calendario islámico.
El Corán no se escribió como un libro durante una única sesión.
Para los musulmanes, sus capítulos recogen revelaciones recibidas por Mahoma a lo largo de aproximadamente dos décadas. Tras su muerte, el texto fue recopilado y fijado en una tradición escrita que se convirtió en el centro religioso del islam.
Medina se convirtió en el laboratorio de una nueva comunidad.
Allí convivían distintos grupos tribales y religiosos. La organización de alianzas, obligaciones y autoridad convirtió a la ciudad en el centro desde el que el nuevo movimiento religioso también adquirió dimensión política.
En pocos años Arabia cambió de escala histórica.
Cuando Mahoma murió en 632, gran parte de la península arábiga estaba vinculada a la nueva comunidad musulmana. Durante las décadas posteriores, los primeros califatos expandieron ese poder mucho más allá de Arabia.
“Las acciones son juzgadas según las intenciones.”
Mahoma
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