Amelia Earhart (1897–1937) convirtió la aviación en una demostración pública de que los límites técnicos y sociales podían romperse al mismo tiempo. Acumuló récords, defendió la presencia de las mujeres en la aviación y en 1932 se convirtió en la primera mujer en cruzar sola y sin escalas el Atlántico.

Su primer vuelo duró apenas unos minutos.

En diciembre de 1920 voló como pasajera en California con el piloto Frank Hawks. Después recordaría que, en cuanto el avión dejó el suelo, supo que ella también tenía que volar.

En 1932 cruzó sola el Atlántico.

Despegó de Terranova en un Lockheed Vega rojo y aterrizó unas quince horas después en Irlanda del Norte. Fue la primera mujer en realizar en solitario y sin escalas esa travesía.

También abrió rutas que nadie había volado solo antes.

En 1935 se convirtió en la primera persona en volar en solitario desde Hawái hasta la costa continental de Estados Unidos, una ruta especialmente exigente sobre el Pacífico.

Su desaparición terminó eclipsando una carrera llena de récords.

El 2 de julio de 1937 desapareció junto a su navegante Fred Noonan mientras intentaban llegar a la diminuta isla Howland durante una vuelta al mundo. Nunca se encontraron el avión ni restos concluyentes.

“En cuanto dejé el suelo, supe que yo también tenía que volar.”

Amelia Earhart

SIGUE EXPLORANDO