Zenobia (siglo III) fue la figura central del gobierno de Palmira tras la muerte de su esposo Odenato hacia 267. Gobernó en nombre de su hijo Vaballato y, aprovechando una profunda crisis del Imperio romano, extendió el control palmireno sobre Egipto y otros territorios orientales. El emperador Aureliano recuperó esas regiones y tomó Palmira en 272.
Su ascenso comenzó dentro del mundo romano, no fuera de él.
Odenato había sido un aliado clave de Roma en Oriente. Tras su muerte, Zenobia gobernó en nombre de Vaballato y durante un tiempo mantuvo títulos y fórmulas políticas compatibles con la autoridad imperial romana.
En 270 las fuerzas palmirenas ocuparon Egipto.
La expansión hacia Egipto dio a su gobierno control sobre una región esencial por sus rutas, riqueza agrícola y posición estratégica. También aumentó enormemente la tensión con el poder imperial.
La ruptura con Aureliano fue el final de una escalada, no el punto de partida.
Presentar a Zenobia simplemente como fundadora de un reino nacional independiente simplifica demasiado la historia. La evidencia muestra una lucha por poder y autonomía dentro de la crisis política del propio Imperio romano.
Su destino después de la derrota sigue siendo menos claro que la leyenda.
Aureliano derrotó a las fuerzas palmirenas y Zenobia fue capturada. Fuentes posteriores ofrecen versiones distintas sobre lo que ocurrió después; las historias de una vida acomodada en Italia son posibles, pero no pueden darse por seguras.
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