SIGLO IV
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Nuevas capitales, religiones imperiales y tecnología ecuestre cambian la política de Eurasia.
El siglo IV reorganizó el mundo mediterráneo y conectó transformaciones muy distintas: Constantinopla se convirtió en nueva capital imperial, el cristianismo pasó de perseguido a favorecido por el poder, Aksum se integró aún más en el mar Rojo y Asia oriental desarrolló formas maduras de estribo y caballería.
MOMENTOS
Capitales, creencias y caballería cambiaron el equilibrio.
El Edicto de Milán amplía la tolerancia religiosa
Constantino y Licinio acuerdan una política que permite el culto cristiano y devuelve propiedades confiscadas.
El Concilio de Nicea reúne a obispos del Imperio
La reunión busca resolver disputas doctrinales y muestra hasta qué punto religión y política imperial empezaban a entrelazarse.
Constantinopla se convierte en nueva capital imperial
La antigua Bizancio es monumentalizada por Constantino y gana un peso político que conservará durante más de mil años.
Aksum adopta el cristianismo bajo Ezana
El reino del mar Rojo integra una nueva identidad religiosa dentro de redes africanas, árabes y mediterráneas.
El estribo se consolida en Asia oriental
Su desarrollo gradual mejora la estabilidad del jinete y amplía las posibilidades de la caballería pesada.
Pappus preserva y amplía la geometría antigua
Sus compilaciones conservan información de obras matemáticas que de otro modo se habrían perdido.
Adrianópolis revela la vulnerabilidad militar romana
Un ejército godo derrota a las fuerzas del emperador Valente, un golpe simbólico y estratégico para Roma.
El cristianismo niceno obtiene posición oficial privilegiada
El Edicto de Tesalónica refuerza su papel dentro del Imperio romano.
LUGARES CLAVE
Constantinopla
Nueva capital imperial entre Europa y Asia.
Aksum
Potencia africana conectada al mar Rojo y al comercio internacional.
Alejandría
La tradición científica helenística continúa en matemáticas, astronomía y enseñanza.
DE QUÉ VIVÍA EL MUNDO
El Mediterráneo sigue conectado mientras Aksum, Persia, India y Asia oriental participan en redes más amplias.
Constantinopla, Aksum y nuevas formas de organización política muestran que el siglo IV no tuvo un único centro de gravedad.